de Eleonora Valentini

de Eleonora Valentini

BIENVENIDOS A BORDO

Bienvenido a mi universo interior para quien encuentre en él un pedacito del suyo.


Me deleita desear el mejor viento solar. En este saludar late un venerar a la pulsión de poesía que arde en el viento del sol y un mensaje de fuerza, energía e infinita esperanza.


"Que el viento solar sople siempre en tu camino"
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martes, 6 de enero de 2026

EL LUGAR QUE NO ARDE


Había un lugar, diminuto como un pliegue entre mundos, donde nunca llegaba el fuego. No era un cuarto ni una esquina: era un claro. Un claro que solo aparecía cuando dos almas, separadas por la vida pero unidas por un hilo obstinado, se pensaban al mismo tiempo.

Ahí no había tiempo, ni calendarios, ni nombres propios. Solo la brisa tibia de lo que pudo ser y sin embargo sigue siendo, aunque nadie lo vea.

Una noche, ella llegó primero. Traía en la mano los restos de un sueño: un espejo que la reflejaba sin ceja, agua que purificaba, una antigua versión de ella que al fin había muerto. Lo depositó todo en el suelo, como quien deja ofrendas.

Al rato llegó él, sin hacer ruido. Se miraron como se miran dos que ya se reconocieron en otra vida.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó ella.

—Lo de siempre —respondió él—. Cuidar este lugar para que no arda.

Entonces se sentaron bajo las escaleras del claro —sí, incluso allí había escaleras— y apoyaron las espaldas, no uno en el otro, sino juntos contra el mundo. Porque sabían que ese sitio no pedía decisiones, solo presencia.

El hilo rojo brilló apenas, como un latido, y por un instante, el universo recordó que hay amores que no necesitan cumplirse para ser verdaderos.


by Eleo 

18/11/2025

domingo, 25 de abril de 2021

Tan perfecto como un Memotest


 

Se entendían tan bien en ese universo paralelo donde vivían...

Sus almas conectaban en total armonía,

la sincronización era perfecta.


Se las ingeniaban para decirse todo sin decirse nada,

con la dificultad de hacerlo imperceptible a los ojos de los demás.


Un trabajo tan fino, tan artesanal…


Su amor era puro arte y sólo en la sutileza podía vivir. 


by Eleo

20/04/2018

martes, 20 de octubre de 2015

Psicomagia


Adela era una mujer imperfecta que intentaba estar viva a pesar de todas sus inconsistencias. Vivía haciendo equilibrio entre los sueños, la poesía y un sistema opresor que intentaba dejarla sin efecto. Siempre buscando su lugar en el mundo, equivocando una y mil veces el camino. A veces ignorando las señales, perdiendo oportunidades. A veces abrazando su destino, otras dejándolo escapar, porque la duda siempre es más poderosa que la certeza.

«La posibilidad de elegir es lo que va a determinar gran parte de nuestro destino. Uno va haciendo elecciones a lo largo de su vida; algunas acertadas, otras no. Que indefectiblemente van a impactar en nuestro entorno y lo van a modificar. Causa y efecto. Toda acción genera una reacción. Descuidar el aleteo de una sencilla mariposa, puede provocar un caos a decenas de miles de kilómetros. Se trata de la amplificación de errores que pueden aparecer, en el comportamiento de un sistema complejo, si algo no sucede como debe suceder. Las consecuencias pueden ser irreparables».

En otra vida, debió haber sido una diosa pagana. Esfinge, mariposa, tsunami. Principio femenino y único motor de los principios de la naturaleza como única fuente de creencia verdadera, independiente de todo. Porque no depender de nada la hacia libre. Se le hacia difícil determinar cual era su realidad, vivía en la fantasía absoluta. Armaba historias a partir de elementos que iba recolectando de su vida e hilvanaba utilizando el arte de la palabra que tan exquisitamente manejaba. Ella siempre decía: Una letra siempre tiene algo que decir, hasta la H, que es muda. Para ella aquel que no tenia algo para decir, que había perdido la capacidad de emocionarse, de maravillarse y de poder expresarlo; estaba como si hubiese muerto. Se podía aburrir de otros, pero nunca de ella misma; porque de ella no tenía escapatoria. Su rúbrica era una sonrisa porque consideraba que era el mejor homenaje y obsequio que le podía hacer al prójimo. Con la sonrisa te abrazaba, te besaba, te alentaba y te decía que todo iba a estar bien. Así era de mágica, misteriosa, intensa, profunda, desafiante, provocadora, apasionada, lúdica, loca, ángel, demonio. Paraíso e infierno al mismo tiempo. Inhalaba, exhalaba, respiraba, aspiraba. Era jadeo y orgasmo. Sentía, vibraba, amaba. Todo eso al mismo tiempo, en una sola melodía que la envolvía en un manto de pasión que la hacia sentir viva. Su corazón guardaba misterios ancestrales de infinitas vidas. Era inútil intentar descifrarla, sólo había que saber que para amarla, había que enamorarse de cada una de las mujeres que habitaban en ella.

Había descubierto que los sentidos eran una puerta a la felicidad, a esa felicidad minúscula que sólo dura un instante. Tenía la sensibilidad de emocionarse con las cosas más simples e insignificantes, esto movilizaba en su interior una potente energía que ella lograba canalizar en una intención para poder crear. Era capaz de co-crear múltiples universos paralelos, que usaba para escaparse de la realidad. Y aún en la realidad era capaz de generar cosas extraordinarias. A su alrededor siempre ocurrían hechos fantásticos, que ella tomaba como señales. Como por ejemplo, un día que en su heladera un repollo se convirtió en una planta interminable como esas de los cuentos que crecen hasta el cielo.
Como era lógico que ocurriese, un día sintió que el mundo le quedaba pequeño, que debía extenderse más allá de la tercera dimensión. Incursionar en otros planos y sub-planos…
«Estoy en uno de esos días donde las emociones se revelan y no me responden. Donde los sentimientos me abandonan y me dejan inerte. Son esos días en que me transformo en un objeto, en una máquina perfecta pero sin alma… Donde mi corazón impone su régimen de trabajo y late solo porque es su función… La sangre se te congela y la estructura de tu ADN se cae en mil pedazos dejándote aplastada contra el suelo, sin fuerzas para levantarte. Tan cerca del infierno… Tan lejos del cielo».

Aprendió que si quería ver de verdad debía mirar con el tercer ojo y sentir con el sexto sentido… Entonces comprendió lo que algunos jamás comprenden: Que podía comunicarse sin hablar, leer los ojos de quien estaba conectado a ella por un hilo invisible, escuchar pensamientos. Que seguir su instinto era mucho más acertado que seguir su razón. Se llamaba Adela, sólo porque alguien lo había decretado. Se dio cuenta de que nadie le había preguntado jamás como le gustaría llamarse. Se dio cuenta de que en realidad no tenía un nombre, ni un sexo, ni una forma. Que era algo más que eso, algo extracorpóreo, atemporal, infinito, eterno. Con mil nombres, mil sexos y mil formas. Se dio cuenta que era un universo infinito de posibilidades de ser. Fue en ese darse cuenta, cuando lo descubrió a él por primera vez… Maravilloso, mágico, etéreo; vibrando en su misma frecuencia, pero aún dormido. Supo de inmediato que todo el camino que había recorrido y todo lo que había aprendido y experimentado hasta ese momento había sido para mostrárselo y enseñárselo a él. Tenía una misión: Ser su mentora espiritual. Así comenzó a quitarle de a poco la venda de los ojos, hasta que él la vio y quedo preso del hechizo de su mirada. Jamás debió mirarla a los ojos. Cuando se veían a los ojos mutuamente, creaban un puente Einstein-Rosen; un hoyo de gusano por donde se sentían caer vertiginosamente. Ella sentía que él siempre estaba ahí y podía respirarlo sin escafandra en atmósfera cero. Había algo en ese hombre que la invitaba a descubrirlo: Un rumor de soledad que la invitaba a acompañarlo a la distancia. Había algo «tan bello» en él, que no merecía ser prejuzgado. Algo parecido al Axolotl de Cortazar.

«Que no acontece en la oscuridad de la noche cuando nuestras almas se funden en un abrazo… Qué distancia y circunstancia no puede ser vencida cuando te miro y me miras… Qué extraño alivio se dispara y que impulso se enciende… Así como de repente, el alma regresa al cuerpo y sentimos que volvemos a la vida».
No necesitaba riquezas para conquistarla, no necesitaba el mejor auto para deslumbrarla. Cuando ella lo descubrió por primera vez, viajaban en tren. Detrás del lujo, no lo pudo ver. Ella lo quería puro y despojado de títulos de nobleza y cosas materiales. Quería que la sorprendiera sólo con lo que tenía en su corazón. Con esos detalles que le nacían del alma y se volvían todo para ella. Independientemente del cuerpo que habitase y del lugar que ocupara en la sociedad. Sólo con su cariño, su aliento y su alegría, ella se sentía plena. Antes de conocerlo se había enamorado de una plantita de orégano. ¿Podía existir un ser más despojado? Para ella el amor era una energía que no distinguía formas.

Ahora que lo había conocido, deseaba tanto escaparse de la muchedumbre que siempre los rodeaba, para que pudieran ser «simplemente ellos», lejos de un sistema y una lógica que intentaba separarlos. Entonces creó una especie de «Cinta de Moebius Mental», de la que entraban y salían a su antojo, desplazándose por ella a la velocidad del pensamiento; desintegrándose en átomos que se exploraban mutuamente y se entremezclaban erguidos verticalmente en una danza cósmica de una extraordinaria belleza y colores nunca vistos, bajo el hechizo de mil lunas. Así abrían una puerta dimensional y juntos se elevaban hasta las antípodas de Casiopea, en la Nebulosa del Corazón; un lugar en el universo donde sus almas se encontraban y recordaban quiénes eran. Un lugar a donde sólo podían llegar quienes eran capaces de crear la verdadera «Máquina de Dios». Jugaban un juego mental, cuyas reglas se escribían entre líneas y los orgasmos intelectuales estaban a la orden del día.

«Hay noches que necesito dormir completamente desnuda, sentirme libre de esos harapos que alguien llamó ropa, pegar mi piel al aire, que me acaricie el viento, imaginar que me cubre el manto etéreo de tu astral cuerpo y que juntos nos elevamos hasta las antípodas de Casiopea».
Si una mujer no despierta una pasión irrefrenable en un hombre, podrá ser un sol que lo entibie, pero nunca será chispa que le prenda fuego, esa mujer que impulse sus sentidos al éxtasis total. Y ella lo había logrado…
«Se entregó al sortilegio del juego, al sentido profundo de la psicomagia que ella ejercía sobre él.
La audacia se volvió indecencia, el ímpetu esfumó la timidez. Víctimas de una pulsión sexual,
de una apoteosis de amor que no llega. Amantes de lechos de marfil, siempre serán castigados,
por el karma de elefantes muertos».

Sin embargo, se sentía un eslabón perdido de algo que no podía comprender. Un error del espacio-tiempo. Era un «antes» que debía haber sido un «después». Un acto fallido del destino, ya que lo que la completaba era una «singularidad» que se había abierto en su línea de tiempo y la dejaba parada frente a una paradoja. Cuando regresaban de su travesía astral, se estrellaban contra la realidad, pulverizándose contra ella. La razón los volvía dos desconocidos. Proclamaban preguntas, improvisaban respuestas. Buscaban una explicación a lo absurdo, querían encontrar una lógica en lo ilógico. Interrogaban causa y efecto. Se olvidaban que la vida no siempre responde las preguntas porque lo esencial simplemente sucede. Siempre hay un principio y un final. Todo comienza cuando alguien lanza la piedrita de la vida y empezamos a recorrer los casilleros intentando ser buenos para llegar al Cielo, un casillero tan terrenal como los demás pero con nombre sublime y una promesa de vida eterna. «Dios no juega a los dados, juega a la rayuela; la vida misma entre el Cielo y el infierno, allí donde mueren los amantes que no aprenden a volar». Solamente ellos habían descubierto el secreto: «La vida es como un Memo Test, se acaba cuando encontramos la última coincidencia». Y ellos la habían encontrado… Sólo que todavía no lo sabían.
©by Eleo - Todos los derechos reservados
Ilustraciones: Fito Espinosa
Cuento publicado en la "Revista Cronopio" de Medellín Colombia.

viernes, 7 de febrero de 2014

La duda

Hoy en este ciclo de aprender, descubro que el tiempo y las oportunidades se pueden convertir en intentos frustrados por no atreverse. ¿Cuál es la formula para confesar lo que sentimos sin miedo al rechazo o al ridículo? El día que lo descubra, sera el día que cambien los paradigmas de mis eternas revoluciones sentimentales. Ese día juntare coraje y le preguntare algo, romperé el hielo y me sacare todas las dudas... Aunque él, con esa sonrisa y mirada cómplice, seguramente me de todas las respuestas; hasta que esa sonrisa y esa mirada se vuelvan a alejar... Y ahí las dudas otra vez... 
El azar no me ayuda, los planetas no se alinean, la magia no actúa y esa hora que pasamos juntos se convierte una vez más en otra hora perdida. Mi eterna duda siempre va a ser saber cuan aferrada a su recuerdo estoy. 

by Eleo
21/01/2014

martes, 10 de mayo de 2011

Quiero ser...

Quiero ser la luz
cuando tu vida se oscurezca,
quiero estar ahí,,,
ser lo último que veas.
Quiero ser la medicina
que alivie tus dolores.
Ser el bálsamo
que alivie todos tus temores.
Quiero ser cobija
que entibie tu alma.
Quiero ser esa esperanza viva
que te haga olvidar la parca.
Que te de fortaleza y te llene de nuevas esperanzas.
Quiero convidarte de mi vida
y que con ella extiendas la tuya.
Darte toda mi energía,,,mi temple y mi lucha.
Quiero ser para ti,,,más que tu amada,
ser un conjunto que te ayude
a superar, esta mala pasada.
A vivir junto a mi,,este cuento de hadas,
a que la magia sea eterna y nunca se apague.
Detrás de la puerta aún queda coraje...
Quiero ser en tu destino,,,el milagro que te salve.

by Eleo

lunes, 2 de mayo de 2011

Cocreando nuestro destino

Generar el clímax previo a la acción,
encontrar el deseo propio
sin eludir la voluntad de nuestro corazón.
Cocreamos nuestro destino
influimos en la realidad sin dejarnos moldear por ella.
El secreto no está en la razón,
está en la magia del amor.
Nuestros sueños nos guiaron hasta acá,
en ellos todo se concretó primero,
somos una proyección de lo que alguna vez soñamos,
un holograma viviente de nuestros deseos.
La vida hoy nos encuentra después de tanto tiempo
con lo que cada uno soñó del otro.
Hoy estamos en el perfecto estado de nuestros deseos,
en la consagración máxima que alguna vez imaginamos,
dándoles los toques finales a las figuras que moldeamos.
Cada letra hizo su trabajo,,,cada estrofa le fue dando la forma,
esa forma que tanto buscamos,,,que tanto ansiamos,
una forma en la que cavieramos los dos
y sobrara espacio para nuestro amor y nuestro pasado.
Esa forma que nos transformara en uno.
Me amaste,,,me moldeaste,,,me esperaste,,,
tu obra maestra ya está lista...
Solo falta que venzas tus miedos, te animes a venir por ella,
y la cuelgues en tu nueva casa.

by Eleo

martes, 22 de marzo de 2011

El agua, símbolo de nuestras emociones


El agua nos acompaña durante toda la vida y nuestras emociones también, ya sea como agua de lluvia, del mar, de río, o, simplemente, de la ducha.

El agua, nos habla de nuestros sentimientos y emociones, de nuestra vida interior, esa que casi siempre intentamos ocultar a los ojos de los demás, incluso de nosotros mismos.

Además, tiene también que ver con nuestra intuición, con nuestro sexto sentido.

Mirando hacia dentro de nosotros mismos y confiando más a menudo en nuestras percepciones y en los sentimientos que tenemos ante cada persona o situación, el camino de nuestro desarrollo personal se presentará más despejado y nos permitirá conocernos y entendernos mejor, vivir en un período de paz interna y espiritualidad sanadora, y que estemos en armonía con nuestro entorno.

No debemos dejarnos abatir, cuando nuestro espejo de agua no nos devuelve la imagen que deseamos o necesitamos.

Frente a una desilucion, detengámonos un momento, y pensemos en nuestra reacción, no permitamos que nuestra imagen se quiebre frente a nosotros mismos,,, pues es probable que nos estemos dejando arrastrar por sentimientos de miedo y angustia.

En vez de eso, transformemos esa impresión negativa, que experimentamos al comprobar que algo no resulta según nuestras expectativas,,,,en algo positivo.

El agua de lluvia se puede volver extremadamente agradable siempre que deseemos permanecer debajo de ella.

Cambiemos la imagen que nos devuelve el espejo a nuestro antojo, como un alquimista convierte el plomo en oro,,, transformemos nuestros emociones negativas en emociones de luz y alegría que se proyecten hacia el universo y se unan al todo.

Creemos un puente mágico de agua, que nos una al cosmos y seamos parte del todo y no de una parte.

Vivamos humanamente, pero pensando cosmicamente.

by Eleo