Algo más que una imagen,
Ser el llanto en tus ojos,
Bienvenido a mi universo interior para quien encuentre en él un pedacito del suyo.
Me deleita desear el mejor viento solar. En este saludar late un venerar a la pulsión de poesía que arde en el viento del sol y un mensaje de fuerza, energía e infinita esperanza.
La crueldad despiadada con la que me decís que no me amas y la ternura conmovedora con la que me decís que si. Tu razón y tu locura, tu frialdad y tu calor se contraponen en un cuadro que cada noche pintas para mi. Los colores vivos y brillantes tapan tus grises, y te iluminas con lo mejor que tenes para dar.

Si nada es absoluto… ¿por qué vale lo que los otros me dicen?...si todo es relativo. ¿Cuál es la realidad, la nuestra o la de los demás? Con esta relatividad los valores no se pueden consolidar. Ningún valor es resistente. Y cuando la realidad depende del lugar de donde se la mire, esta se hace endeble y moldeable a la expectativa del observador. Nos convertimos en libres interpretadores del mundo y expresamos la realidad como cada uno de nosotros la concebimos. Es aquí donde entramos en un conflicto de valores y donde comienzan los enfrentamientos entre los seres humanos y nos olvidamos de ser indulgentes con el otro. Hay dos valores solos que han perdurado a lo largo del tiempo, la dignidad de cada ser y la eficacia. Siempre hay que buscar que la eficacia presida nuestras relaciones sociales colectivas. Cuando hay un conflicto de eficacias la solución está en manos de la dignidad de las personas que protagonizan ese conflicto. Gracias a disponer de los valores dignidad y eficacia, no tenemos derecho a perder la esperanza en nuestro porvenir.
Hay esfuerzos que significan un gran sacrificio. Las fuerzas brotan de lo más hondo del ser, desde las profundidades de ríos inexplorados con corrientes que nos juegan en contra. Nadar contra la corriente nunca es fácil. Brotan desde el fondo de uno, oscuridades submarinas que no nos dejan ver la superficie. Cuanto más nos esforzamos en alcanzarla, más lejana nos parece, más se nos aleja. Cuando este esfuerzo no es compartido y todo su peso recae en la espalda de uno, se hace más difícil sobrellevarlo, pero uno sabe que debe sacar fuerzas de donde sea para no dejarse vencer y salir adelante. Aunque este adelante solo signifique avanzar una huella. Y miramos hacia el futuro y nos queda tanto por recorrer, tantas pendientes por subir, tanto camino sinuoso que cada vez se hace más estrecho, mientras los caminos alternativos se nos cierran a nuestro paso. Solo podemos mirar en una dirección y no siempre es la deseada. La vida abre abanicos de posibilidades de ser, y nosotros con nuestro libre albedrio somos quienes decidimos que camino elegir, pero hay destinos que tenemos que enfrentar sin opción. Esos destinos son los que requieren de nuestro máximo esfuerzo para poder sobrellevarlos y salir airosos. No nos queda más remedio que ponerle el pecho a la balas, y salir con todo a combatir, con pasos firmes y seguros, evitando que el problema nos doblegue y nos abata. A los problemas hay que enfrentarlos y desarmarlos. Analizarlos, entenderlos, conocerlos, para no temerles, ya que solo se le teme a lo desconocido.





Inmóvil, tieso, encerrado en su catedral vive un ángel gótico.
Un ángel que en uno de sus tantos vuelos extravió su corazón.
Un ángel que no tiene sangre, se la chupo el vampiro de la soledad.
Un ángel que no vive, quedo atrapado entre la vida y la muerte.
Simplemente esta vivo en su belleza que ya no puede ver, si te acercas mucho a él de repente ya no esta allí.
Un ángel que no habla, solo es posible escucharlo con los oídos del alma.
Tu sexo yace en paz, tu alma duerme, no tienes voz y Dios está distante.
Navegas por cielos virtuales, tu corazón ya no existe pero arde y sus chispazos se ven en la madrugada.
Ángel caído que tus alas de acero ya no pueden sostener tu vuelo, déjame ayudarte a remontar tus anhelos.
Déjame ir en busca de tus sueños para traértelos de nuevo.
Quiero beberme tu tristeza de un sorbo ser la luz que ilumine tus recodos.
Quiero que renazcas en mí, darte mis armas para que puedas luchar.
Tómame a mi para poderte levantar quema mis restos para resurgir de nuevo entre mis cenizas, consume mi alma para liberar tu espíritu desgastado.
Ángel eterno, llévame al país de los pecados y regálame tu beso extasiado, convierte mi cuerpo en el templo de tu pasión encarnada...desgarra mi piel con tus labios benditos, funde tus manos en mis laberintos prohibidos, desata el deseo que aguarda por ti enclaustrado en mi vientre...
Ángel caído, levanta el vuelo y mírame a los ojos para descubrir tus negras intenciones...
Córtame las alas y desangra mi ser...comulga con las lágrimas de mis venas, para filtrarme por tus poros y vivir eternamente en ti.
Ángel mío encontra los "por qué" vivir en mi…para que puedas enfrentar todos los "comos".
by Eleo

como quien no quiere la cosa,
nos invita a disfrutarnos
de una manera sabrosa.
Como quien rosa la rosa,
sin clavarse en sus espinas.
Nos hinca, nos invita,
nos calma, nos irrita.
Nos complace, nos deshace,
nos apaña, nos regaña.
Esta lluvia que nos moja,
como quien no quiere la cosa,
nos invita a disfrutarnos,
de noche y descalzos,
a chapotear en sus charcos.
Nos avanza, nos desplaza,
nos evita, nos intimida.
Nos cobija, nos desabriga,
nos atrapa, nos encandila.
Esa lluvia que nos moja,
como quien no quiere la cosa,
es espejo de mi boca,
que caricia y que provoca.-
by Eleo









Existe una especie de aves que no deslumbran por su canto ni por su plumaje... sino por la forma en que conviven y comparten. Los colores quizás sean importantes porque son capaces de cambiar el estado de ánimo de quienes los contemplan, pero los ojos de estas criaturas están cargados de sentimientos, incluso hay quienes se atreven a adivinar sus necesidades, alegrias o anhelos.
Estas aves nacen separadas para, más tarde, encontrarse por cuestiones de azar. Las carencias de uno las encuentra, él mismo, en el otro, las virtudes de uno las aprende del otro. Y así conviven el resto de sus vidas, unidos, compartiendo alimento y nido y encontrando calor bajo el plumaje del compañero.
Dicen de ellas... que cuando se acaba la vida de uno, el que queda no sobrevive a su ausencia. Dicen de ellas que son "inseparables" y que el amor que une a ambos es mayor al tiempo y la distancia.
Existen pocas historias que se puedan trasladar a nuestro entorno, al ser humano, sin embargo... debemos ser afortunados por ser los protagonistas de una historia, de vidas inseparables.
A dela era una mujer imperfecta que intentaba estar viva a pesar de todas sus inconsistencias. Vivía haciendo equilibrio entre los su...