de Eleonora Valentini

de Eleonora Valentini

BIENVENIDOS A BORDO

Bienvenido a mi mundo o lo que es lo mismo a mi corazón y a todo mi interior para quien encuentre en él un pedacito del suyo.


Me deleita desear el mejor viento solar, en este saludar late un venerar a la pulsión de poesia que arde en el viento del sol y un mensaje de fuerza, energía e infinita esperanza.


"Que el viento solar sople siempre en tu camino"

viernes, 5 de abril de 2013

Pastos crecidos

Siempre se lo podrá reconocer a él, por sus monótonos y reiterativos mensajes estereotipados, que redundan sobre el mismo tema, tan presente en su cabeza, como cada intento que hace, por hacerle creer a los demás que lo ha superado.
El hecho de criticar al objeto de su odio, de una manera casi compulsiva, al mejor estilo de un bravucón cabeza hueca, lo hace sentir poderoso, ya que en ese momento siente que esta humillando a esa persona, poniéndose por encima de esta, en una clara posición de "superioridad", acto que necesita para redimir el complejo de inferioridad que realmente siente.
Y así cada día se lo puede ver sentado en la misma silla... en la misma posición, sangrando por la herida, desde la soledad más absoluta, en esa casa con olor a humedad y los pastos crecidos, que ni siquiera es suya... 

© by Eleo   12/03/2013 

Tachame la doble


¿De que nos quieren convencer?
Subestiman nuestro intelecto,
conspiran contra nuestra libertad,
nos quieren abollar las ideas,
golpearnos hasta maltratar,
derribarnos la autoestima,
hacernos creer que no somos nada
sin el sistema de mierda,
que en teoría nos ampara...
Y acá estamos desafiando a quien se atreva,
tira una idea,
ponela sobre la mesa
y apostemos inteligencia...


© by Eleo
02/04/2013 
Ilustración: Erika Kuhn

El hombre de la hoja en blanco...

Y ahí estaba él, sentado frente a su hoja en blanco... Hubiese deseado tener un bolígrafo mágico, pero sólo
se tenía a él mismo, vacío de contenido.
Ese papel le parecía una inmensidad, imposible de conquistar, como el objeto de su deseo. Tierra infértil, árida, que no se sentía capaz de arar.
Sólo podía observarla, a través de la distancia, contemplarla, admirarla,
disfrutar de sus infinitos matices, colores y luces, pero eso no era suficiente para recordar aquello que había despertado sus emociones dormidas. La sentía tan lejos... Que ya no podía recordar aquellos sentimientos que habían convergido en él y que lo habían sorprendido, cuando ya no esperaba nada más de la vida.
Ella sabía que él estaba allí, en las sombras, como de costumbre... Y le coqueteaba a la vida, para que él la vea más espléndida que nunca... Era consciente de la seducción y el magnetismo que ejercía sobre ese hombre...
Y en su cabeza un único objetivo, la venganza...
En su corazón un único sentimiento, el amor...

Dos sentimientos encontrados, una sola pasión.


© by Eleo
16/03/2013