martes, 19 de febrero de 2013

Madre

Madre,
acunas la chispa de la vida,
que alojas en tu vientre
dándole vida a un pedacito de universo,
que meces durante nueve meses
en arrullos incontables de infinitos vaivenes.
Despliegas dulzura en melodías bellas,
síncopas de nueve lunas que destellan,
fuegos artificiales de una vida que se engendra.
Divinidad creadora, deidad protectora,
tus manos son la caricia del mundo...
En ellas tu hijo reposa,
en paz y sereno en ese calor único y eterno,
se siente por siempre y jamás se olvida
queda adherido a nuestras mejillas
el calor de tus manos madre mía.
En tu cotidianidad
te conviertes en ese ángel sin edad,
en un ser tan inconmensurable
en cuyo rostro se puede ver
una presencia divina,
de incalculable luz,
que alumbra los confines de nuestra existencia.
Mapa que con los años nos da todas las respuestas.
Magnificencia de la creación,
materialización del más puro amor
 
© by Eleo  21/10/2012 

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