lunes, 27 de septiembre de 2010

Seré lo que deba ser


Hoy pense que era un buen momento

para la introspección.

Cambios en mi vida se aproximaban

a pasos agigantados y,

aunque no podia verlos,

sabía que llegarían

de un momento a otro.

Quería alejarme.

Si pudiera hubiera ido a Retiro

a comprarme un boleto del primer micro que saliera con rumbo al norte argentino, pasando por Bolivia, disfrutando a los pintorescos coyas, hasta llegar al sagrado Machu Pichu para elevarme y desaparecer como los Mayas.

Pero tengo muchas cosas que hacer, compromisos ya asumidos que no los puedo dejar de lado.

A veces las obligaciones pesan mucho más que los deseos.

Sin embargo, el tiempo me ha enseñado que hay muchas formas de desaparecer.

Y yo lo que necesito en este momento es eso: desaparecer.

Primero lo pense. Después lo medite.

En meses, quizás en años, nunca había hablado tan seguido conmigo misma.

Pase un par de meses, en una peligrosa burbuja que me atrapo y me separo del mundo.

Estando muy lejos de esa burbuja y de todos, aprendi a ser independiente y a resolver los problemas sin la ayuda de nadie más.

Sabía que de ese viaje había vuelto siendo otra.

He decidido desaparecer y romper esa burbuja que me tiene prisionera y eso es lo que voy a poner en práctica a partir de este mismísimo momento.

Pasare a ser un recuerdo, una voz, una imagen borrosa que a medida que pase el tiempo, va a hacerse cada vez más indistinguible.

Y vos para mi pasaras a ser lo mismo.

Se que al principio va a doler, que va a hacerse difícil decir “no” o simplemente huir a las preguntas.

Sere un fantasma que a veces decidirá aparecer, pero cada vez menos…y menos… y menos… hasta convertirse en esa imagen borrosa.

Se también que el destino es caprichoso y que corro el riesgo de que algún día nos veamos o nos crucemos por la calle y que esa imagen borrosa se actualice en un instante.

Pero no me preocupa. Volveria a desaparecer, una y otra vez y las que fuesen necesarias.

No es tan difícil. Otros lo han hecho antes que yo, y la vida sigue, incluso vos, al punto tal que se endurecio tu corazón y no solo perdiste tu capacidad de amar, sino que te dedicas a hacersela perder a los demás.

Se que los rumbos son inciertos pero que siempre al final, hay cosas buenas.

A veces es mejor romper para poder seguir adelante.

Romper con una, dos, tres, diez o mil personas.

Alejarse de la escena y ser una simple espectadora.

O no serlo. O no ser nada. O ser quién debe ser.

Tomarme un tiempo y pensar qué cosas me hacen bien y cuáles no, qué cosas están bien ubicadas en mi vida y cuáles sobran.

Ya he empezado con ese proceso y me he llevado unas cuantas sorpresas en el camino.

De nuevo: a veces es mejor romper para poder seguir adelante.

“Los comienzos son difíciles y los finales casi siempre tristes pero lo mejor está en el medio y hay que tenerlo en cuenta en los comienzos”.

by Eleo


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